Cuando se aborda el cumplimiento normativo, la mente se dirige automáticamente a sistemas operativos, bases de datos o suites de ofimática. Sin embargo, uno de los activos más omnipresentes y, a la vez, más ignorados en términos de cumplimiento legal, son las fuentes tipográficas.
El error más común es confundir el diseño gráfico de la fuente con el software que la renderiza. Cuando una entidad «usa» una fuente, en realidad está ejecutando un pequeño programa (un archivo .TTF, .OTF, o .WOFF) que dibuja esas letras. Como software que es, este archivo está sujeto a estrictos Acuerdos de Licencia de Usuario Final (EULA).
Tipos de Licenciamiento y Modalidades de Uso Comunes
Los problemas de incumplimiento surgen al utilizar la fuente en un entorno para el cual no se adquirió la licencia específica. Las fundiciones tipográficas han segmentado las licencias según el método de utilización y el alcance del uso:
Licencia de Escritorio (Desktop)
Permite instalar la fuente en un número limitado de ordenadores para crear materiales gráficos impresos o PDFs estáticos.
Se limita por el número de ordenadores donde se instala.
Licencia para Páginas Web
Permite utilizar la fuente mediante reglas CSS para que se cargue en navegadores web.
Se limita por el tráfico/alcance (a menudo por número de visitas a la página o visualizaciones mensuales).
Licencia de Aplicación (App)
Permite empaquetar el archivo de la fuente dentro de una aplicación móvil (iOS o Android) para su distribución a usuarios finales.
Se limita por el número de títulos de aplicaciones o por el número de instalaciones/descargas.
Licencia de Servidor
Permite instalar la fuente en un servidor para generar dinámicamente imágenes, PDFs o documentos (ej. un sistema de facturación automático).
Se limita por el número de CPUs, cores o, a veces, por el volumen de documentos generados.
El Peligro de los Incumplimientos Ocultos
El verdadero peligro reside en las situaciones de desconocimiento y desconformidad no intencionada, las cuales pueden tener graves consecuencias legales:
Librerías y Paquetes de Terceros
Ocurre frecuentemente cuando se integran paquetes o librerías de terceros (ej. un plugin de diseño, un componente gráfico para un dashboard) que ya traen fuentes comerciales embutidas. Aunque la empresa no haya elegido activamente esa fuente, es responsable solidaria de su uso y distribución.
Malentendidos de Alcance
Utilizar una licencia Desktop barata para incrustar la fuente en un sistema web con miles de accesos mensuales puede constituye un incumplimiento.
La Mera Instalación
La simple presencia del archivo de la fuente en los servidores de la empresa, o su instalación en dispositivos de empleados con licencias incorrectas, puede ser suficiente para suscitar una discusión sobre desconformidad de licenciamiento durante una auditoría.
Consecuencias y Auditoría Obligatoria
Las fundiciones tipográficas son cada vez más activas en la persecución de estos incumplimientos. Una reclamación por uso indebido puede derivar en:
Reclamaciones Económicas
La empresa puede verse forzada a abonar el coste retroactivo de la licencia correcta, a menudo con recargos punitorios.
Litigios y Costes Legales
La necesidad de demostrar la legalidad del uso de cada fuente.
Riesgo de Imagen
Daño reputacional al ser expuesta por incumplimiento de propiedad intelectual.
Es vital que las organizaciones auditen rigurosamente: qué fuentes se están utilizando, dónde se están utilizando (web, app, servidor, escritorio), y qué permisos otorgan exactamente las licencias adquiridas. En el mundo digital, cada byte es un activo con sus propias reglas.